lunes, 26 de noviembre de 2012

"Los gatos como yo caen de pie"

Año 2010, septiembre en adelante.
Saturno en libra (me quedarían un año y medio más de pruebas)
Año del tigre

Epifanía "Yo no quiero cobardes que me hagan sufrir"

Ese septiembre llegaba con un dejo de ilusión y cansancio. Estaba en el que se suponía era mi último año de pre-grado, con todos los obstáculos, la práctica me hacía vivir, mi ayudantía en la U iba bien, en agosto tuve un hermoso trabajo acompañando a un grupo de Boston College que venían a Chile a hacer una pasantía de arte, y mi Universidad los había acogido, los jesuítas siempre están gustosos de recibir a los primos.
Llevaba bien las cosas, cansada y todo, pero las iba sacando. A principios del mes que marca -al menos para mi- el fin de año, conocí a un "joven" bastante particular. Un pardillo, aprendiz de trovador y ex boina negra, matemático y algo loco. Lo conocí por un amigo muy querido, compartían la música y esa fascinación por lo medieval... ese día llevaba yo, como siempre, los labios muy rojos, el cabello suelto y un vestido muy largo, rojo como mis labios.
No contaba que mi apariencia cautivaría la fértil imaginación de este ''joven'', él y la Tuna a la que pertenecía fueron a mi casa de estudios esa misma noche, hicieron un pasacalles, bailamos unos vals. La segunda vez que me vio, decidió que era yo la mujer que siempre soñó, su ideal y, nada más ni nada menos, que la encarnación de un hermoso personaje femenino, al que su alter ego rendía ferviente amor en un juego de rol que jugaba en línea.
Mi primera objeción: yo en ese entonces estaba comprometida en matrimonio
Su desafío: conquistarme
El joven trovador hubiese logrado tal vez cautivar algo de mi corazón, si tan sólo no hubiese declarado sus sentimientos tan de pronto y de manera tan insistente.
Resulta que para mi cumpleaños 27, para él yo era la encarnación de su ideal y, según sus palabras, iba a tenerme a como diera lugar, en este o el otro mundo (amenaza implícita).
¿Mencioné que era un ex-boina negra? Al principio no le creí mucho, pero averigué con unos amigos que pertenecen a esa división y me comentaron que, efectivamente, esta persona había participado un par de generaciones antes que ellos, de hecho, logró la primera antigüedad, pero por 'alguna razón' había sido llamado a reserva (lo dieron de baja).
Ok, el personaje medía casi dos metros y su frustración era no haberlos alcanzado, rubio, fornido, se jactaba de sus piruetas, era buen espadachín (pero confieso que su demostración con un sable con filo solamente hizo que yo quisiera borrarme de su vista)
Su galanteo y mi malvada coquetería no congeniaron, a sus insistentes ruegos, mi insistente negación.
Cuento corto, amenazas por parte de él, pánico por parte de mi. Petición de auxilio...

Réplicas del terremoto... (tal vez lo explique más adelante)

Como cualquier mujer comprometida, lo primero fue pedir ayuda al hombre que (en teoría) me amaba, he aquí dónde todo comienza.
De esperar es que el novio en cuestión estalle en furia, lo que yo no me esperaba es que él lo hiciera, pero contra de mi "¿Cómo es posible? ¿Y si por tu culpa me pega? ¡Si me pasa algo por tu culpa hago un escándalo! ¡Si me toca un pelo te saco la chucha a ti!"
Y lo único que yo recordaba era "Con razón no me abrazó para el terremoto... con razón... (tantas cosas)"

Tuve apoyo y auxilio de tres personas: mi mejor amigo, quien iba a buscarme a la Universidad y a dejarme a mi casa; un profesor que me ayudó con lo de la denuncia a la PDI y mi mamá, que me acompañó en todo.

Uno de esos días, mientras me iba muy rápido desde el colegio a la universidad, escuché en la radio de la micro una canción de Shakira, algunos versos me hicieron tanto sentido, que la puse en mi mp3.

 Te dejo Madrid 

Sí, ya es hora de esconder
del mundo el dolor
bajo la piel
mas se que estare bien
los gatos como yo caen de pie

No quiero
jugar mi suerte por ti
No puedo 
con V pequeña vivir
Pronto estare de aquí
muy, muy lejos

Ay me voy otra vez
Ahí te dejo Madrid
Tus rutinas de piel
y tus ganas de huir
Yo no quiero cobardes
que me hagan sufrir
mejor le digo adiós
a tu boca de anís

Sí, ya es hora de limpiar
las manchas de miel
sobre el mantel
Yo nunca supe actuar
y mis labios se ven
muertos de sed

No quiero dejarlo todo al azar
Entiendo
que he comenzado a estorbar
Pronto estaré de tí 
Muy muy lejos

Ay me voy otra vez
Ahí te dejo Madrid
Tus rutinas de piel
Y tus ganas de huir
Yo no quiero cobardes
que me hagan sufrir
Mejor le digo adiós
A tu boca de anís

http://www.youtube.com/watch?v=jgCh19FJ1hg


Ah, por cierto, prefiero la menta

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